Carta de una leona

Mientras regreso a Buenos Aires me veo en la necesidad de escribir. Pienso que como periodista debería poder volcar con palabras lo que viví este fin de semana, pero también se que cuando el sentimiento que se tiene por algo es muy grande, ni las palabras volcadas en una hoja de archivo desnudan el alma.

Hoy, 25 de noviembre de 2018, se cierra una etapa maravillosa dentro de mi humilde y corta carrera profesional. Ligada a Peugeot desde el año 2003, el nacimiento del Súper TC2000 me abrió las puertas para acercarme al automovilismo deportivo nacional. En ese momento la marca del león decidió apostar al deporte motor, una vez más, para expresar su ADN. Allí, justamente en Alta Gracia en marzo de 2012, desembarqué en este maravilloso compromiso de ser la Responsable de Prensa de Peugeot Sport Argentina. Me involucré de a poco en un mundo totalmente desconocido para mí. Fui aprendiendo fin de semana tras fin de semana y recibí la ayuda inmediata de todos los especialistas en la materia. Y también conocí muy de cerca a un equipo que me ha enseñado muchas cosas. Un grupo humano que me abrió las puertas del taller de par en par: el DTA; y créanme que lo que más he disfrutado y por supuesto, lo que más voy a extrañar es la comunicación. Sí, la comunicación y el intercambio con ellos: con los mecánicos, con los Ingenieros y con los choferes de las casillas. Compartir tiempo en la mayoría de los autódromos del país con esas personas que guardo muy adentro de mi corazón me dio esa cuota de incentivo para hacer con muchas ganas mi trabajo.


Las victorias, los podios y los campeonatos fueron la excusa perfecta para verlos sonreír, para hacerme sonreír. Ese fue mi motor a lo largo de estos siete años de un espectacular trabajo que culmina hoy. 


Entre ayer y hoy lloré de emoción y de angustia. Festejé la victoria y el podio, coincidentemente en Alta Gracia, e intenté ser profesional hasta el último minuto. Después de todo, uno elige una profesión con la que convivirá toda la vida. Yo además, conviviré con el recuerdo de un equipo de leones que formaron parte de mi hábitat.


Hoy, he perdido el sentido de pertenencia a un grupo de trabajo, eso es lo que más tristeza me provoca. Me quedo con momentos imborrables en mi corazón que no sólo están ligados estrictamente a los logros deportivos, al contrario.


Gracias a Peugeot por confiar en mí y por darme la libertad para desarrollar mi tarea. Gracias a Ulises Armellini y a Uriel Okrzynski por estar siempre bien predispuestos y por enseñarme a diario. 


Gracias a Enrique Cadenas por las interminables charlas y por transmitirme tus conocimientos. 


Gracias a los pilotos que fueron parte del Team Peugeot Total, ellos fueron siempre fundamentales. Tuve el placer de trabajar con profesionales de primer nivel.


Gracias al departamento de prensa del Súper TC2000 encabezado por Roberto Mayorana y Andrés Bergara.


Gracias a mis pares de prensa por la paciencia y por la ayuda, en especial a Federico Amateis y a Damián Barischpolski.


Gracias Fourwinds por el soporte y a Facundo Pasman por solucionar y hacer absolutamente todo.


Gracias a los fanáticos de la marca que nos acompañaron en esta gran aventura, muy especialmente a la familia González (Oscar, Claudia, Rodrigo y Matías) y a los hermanos Adrián y Diego Soria, que viajaron miles de kilómetros y dejaron compromisos para estar al lado del equipo.


Gracias a Pepe Migliore y a Carlitos Rivero Haedo, ustedes si que son un ejemplo, son parte de la historia viva de Peugeot.


Ahora sí la azafata anuncia que debemos abrocharnos los cinturones y trabar las mesas rebatibles. Es hora de aterrizar. Es hora de poner los pies sobre la tierra.