Simplemente Roger Federer

No recuerdo exactamente cuando fue, pero el día en que descubrí a Roger Federer mi perspectiva y visión hacia el deporte en general cambiaron por completo.
Independientemente de ser contemporánea a Federer, no he visto en archivos ni libros el estilo que el suizo despliega cada vez que toma contacto con una raqueta. Sus desplazamientos se parecen al de una gacela en pleno movimiento (Gacela proviene de la palabra persa Ghazal, que significa “rápida y elegante”) y la firmeza de sus golpes demuestran su presencia única.
Ambicioso, modesto y seguro, Roger Federer es para muchos el mejor tenista de todos los tiempos y poder disfrutarlo aún a sus 36 años, es un privilegio que debemos aprovechar. Con innumerables récords en su haber y cifras aún por batir, Su Majestad es probablemente uno de los deportistas que mayor repercusión tienen a nivel mundial. Con 19 Grand Slam en su vitrina, hace unos pocos días igualó la cantidad de títulos que obtuvo Ivan Lendl, 94 para ser precisa, al vencer a Rafael Nadal en la final del Masters 1000 de Shanghai. Desde el nacimiento de la Era Abierta, existieron diversos clásicos enfrentamientos. Rápidamente podemos pensar en los inolvidable choques entre Borg - McEnroe, Agassi – Sampras o Vilas – Borg, entro otros. Hoy, el Federer – Nadal es sin dudas el más relevante, el que todos quieren ver y el que nadie se quiere perder y lo maravilloso, es que se mantiene hace por lo menos 10 años. Debemos ser conscientes de que, al margen de algunas lesiones que han relegado a Novak Djokovic y a Andy Murray, entre el suizo y el español se disputan el número 1 del ránking ATP. Sí, en el año 2017. El propósito de estas líneas no es el de volcar todos los logros del hombre de Basilea (quizás en otro momento), sino el de aconsejarles que disfrutemos y de que tomemos real dimensión de lo que hace esta estrella cada vez que pisa un court. Porque en las últimas horas ha declarado: Sé que el retiro está más cerca que lejos. Sé que ya no tengo 22 años, pero no tengo un día. Si el cuerpo me permite jugar, mi familia me permite jugar, si el éxito persiste y si soy feliz viajando, continuaré. Pero las cuatro cosas tienen que funcionar bien. Si alguna falla, será, tal vez, momento de parar. Pero por ahora estoy bien”. Con una marcada cuota de egoísmo, lo reconozco, espero que esas cuatro cosas a las que hace mención Roger sigan funcionando a la perfección. No es que el día que se retire (no me gusta nada la idea, pero ese día, algún día llegará) dejaré de ver tenis, por supuesto que no, pero por lo pronto espero que ese día nunca llegue.